blog diario #22: La musa nunca llega

Hay cientos de historias que pude haber escrito, si no hubiera sido por haberme quedado de brazos cruzados, esperando tener la inspiración para escribirlas.

Pasé muchas noches frente a la computadora, con Microsoft Word abierto (y vacío), sentado esperando a que la Musa cayera del cielo como un relámpago, me tumbara la puerta y entrara a mi casa a la fuerza como Hagrid en el primer libro de Harry Potter, y me dijera: “OK corillo, llegué, que no cunda el pánico. Vamua’ meterle a esas historias que quieres contar.”

Claramente, eso nunca pasó. (Me conformaba con que viniera Hagrid, me dijera “You’re a wizard, Andy”, y me llevara volando en motocicleta hacia Hogwarts, pero eso tampoco se me dió…)

Traducido a lenguaje de muggle, significa que perdí mucho tiempo esperando “sentirme inspirado” para comenzar a escribir esas historias que con tantas ansias quería contar, pero nunca lo hice porque “no me llegaba la musa”.

Esas historias se perdieron, y no fue hasta mucho después que aprendí que las musas no trabajan así.

La musa casi nunca llega, y si lo hace, es mejor que te coja trabajando.

En su libro On Writing, Stephen King escribe que nuestro trabajo con las musas es asegurarnos de que sepan dónde y cuándo estamos escribiendo. (Esto aplica también a otros campos creativos más allá de la escritura)

En otras palabras, si trabajo consistentemente, establezco una rutina creativa, y dejo de esperar a sentirme inspirado para comenzar, entonces aumento las posibilidades de que la musa me toque la puerta (o me la tumbe).

Todo esto es una metáfora que busca comunicar un simple mensaje: usando nuestra creatividad día tras día es que encontramos la inspiración; sentados esperando por ella no logramos nada. Soy testigo de esto, porque estos días he tenido ideas para cuentos que nunca se me hubiesen ocurrido si no hubiera comenzado esto de escribir a diario por 30 días.

Las musas no se esperan, porque si es así nunca llegan. Las musas se buscan mediante la acción constante; lo importante es ejercitar el músculo creativo aunque no haya llegado la inspiración.

Por mi parte, voy aprendiendo esto poco a poco…

 

Leave a Reply