Categories
Notas

blog diario #20: Baby, la vida es un ciclo

No hay ni principio ni fin; solo un círculo que nunca termina.

Sí, todo tiene su final, pero ese final viene seguido de un nuevo comienzo. El fin del día es el comienzo de la noche, y viceversa. El fin del verano es el inicio del otoño, cuyo final marca el comienzo del invierno, luego la primavera y así sucesivamente.

Tenemos un ciclo de días y noches que se repite cada 24 horas, un ciclo de cuatro estaciones que se repite todos los años… Y esto que conocemos por “año”, en realidad es una palabra creada para definir el hecho de que nuestro planeta ha rodeado al Sol una vez más.

Todo en la vida es un ciclo.

De niños, estudiamos las distintas cadenas alimentarias dentro del reino animal: el saltamontes se alimenta del pasto, el ratón se come al saltamontes, la serpiente al ratón, y el águila a la serpiente. Pensaríamos que la cadena termina ahí, pero al morir el águila, se descompone y la tierra absorbe sus nutrientes, trayendo a la cadena nuevamente al inicio de todo.

Ese es el círculo de la vida. (*música de The Lion King suena en el fondo*)

Y pensando yo acá como los locos, me doy cuenta de que este ciclo también se refleja en las experiencias que vivimos. No sé si te pasa a ti, pero al menos yo siento que vivo las cosas una y otra (y otra) vez. Siento que vivimos continuamente las mismas situaciones, emociones, retos y lecciones, pero las vivimos cada vez con un nivel de madurez distinto.

Tal vez las cosas nos pasan tantas veces para que aprendamos de ellas lo necesario para seguir adelante; y nos van a seguir pasando hasta que entendamos la lección. Digo, esto solo es mi teoría…

Hay experiencias buenas que nos dan las herramientas para lidiar con situaciones similares en el futuro. Con este reciclaje de experiencias se crea un ciclo que nos ayuda a crecer poco a poco.

Pero también hay experiencias no tan buenas; esas que no nos sirven para nada excepto para darnos ansiedad, estrés e inseguridades. Estas no nos sirven para nada.

El secreto para navegar estos ciclos de vida, entiendo yo, debe ser escoger cuáles son las experiencias que nos enriquecen y añaden valor a nuestra vida, y valorar estas más que a cualquier otra. Aquellas que no nos traigan nada positivo, las botamos.

Llegará un momento en que te vendrá bien aplicar algunas lecciones del pasado a situaciones futuras. De eso se trata el ciclo. Si la experiencia te sirve, úsala y reúsala para seguir hacia adelante abriéndote caminos en la vida.

Pero lo que no sirve, no lo recicles.

Categories
Notas

blog diario #19: Deja que fluya

Tener un blog diario o tener vida social; solo se puede tener una o la otra.

Es como uno de esos triángulos que uno ve en el internet, donde te muestran tres opciones pero solo puedes escoger dos.

Así se resumen mis últimas dos o tres semanas, pero mis tres opciones son “blog diario”, “vida social”, y “dormir al menos 7 horas”. Solo puedo escoger dos y, como se podrán imaginar, “vida social” es la esquinita de mi triángulo que más se ha sacrificado.

Uno puede planificar su día de la forma más detallada posible, pero muchas veces el plan no es suficiente. Hay días en los que hay que dejar que las cosas fluyan por sí solas.

No soy el tipo de persona que vive la vida “fluyendo”, andando sin ton ni son por la vida esperando que el universo me dé lo que quiero sin yo hacer nada. Me considero un poco más empírico, por decirlo así.

Pero no niego que a veces hay que soltar las riendas, decirle adiós al plan y dejar que una fuerza superior a la nuestra se haga cargo de todo, para bien o para mal.

Hoy salí del trabajo un poco tarde y fui directo a un cumpleaños. Claramente, llegué tarde a casa a escribir este post, y probablemente hoy no duerma lo suficiente por eso (Véase Fig. 1).

El plan era salir del trabajo, descansar un rato, comer, escribir en el blog y dormir — ese ha sido el plan diario durante los pasados 19 días. Pero hoy decidí dejarme llevar, ir al cumpleaños a compartir un rato y pasarla bien, y luego resolvería con el blog como pudiera.

Tú sabes, me decidí a dejar que las cosas fluyan.

Y como resultado, no me ha ido tan mal.

Dejé que el día fluyera un poco y me divertí un ratito.

Dejé que las palabras fluyeran en este post y lo pude escribir más rápido. (Quizás… QUIZÁS… pueda llegar a las 7 horas de sueño esta noche).

Siempre es bueno tener un plan; pero sin duda, a veces hay que tirarse pa’ atrás y dejarlo fluir.

Podemos navegar con ímpetu contra viento y marea hacia nuestro destino, o podemos ceder un poco el control y dejar que nos lleve la corriente.

De seguro ese camarón del refrán sabía algo que nosotros no.

Categories
Notas

blog diario #18: Tienes que parar

¿Descansar, o continuar hacia adelante?

No te sientas culpable si pensaste en escoger el descanso.

En el mundo hiperactivo en el que vivimos, hay dos cosas que no deberían faltar en la vida de nadie: descanso y relajación. Esto es lo que nos hace funcionales, lo que mantiene nuestra sanidad mental y evita que nos volvamos locos.

A cada rato escuchamos sobre estudios que demuestran los efectos negativos de no dormir lo suficiente. Sabemos muy bien que tenemos que descansar para ser efectivos en lo que hacemos. Sin embargo, la idea del hustle está arraigada en nuestro subconsciente, y nos sentimos culpables si vemos que no cumplimos con esta expectativa de estar trabajando en todo momento.

Al menos eso es lo que me pasa a mí.

No tengo nada en contra del “hustle” —de alguna forma los que estamos abajo tendremos que subir— pero sería ideal que como sociedad le diéramos la misma importancia al descanso.

El descanso es vital en nuestras vidas (estoy seguro de que ya lo sabías). En una rutina de ejercicios, en el descanso es donde nuestros músculos se reparan y crecen. Mentalmente, es en el descanso donde revitalizamos nuestra creatividad.

Pero el descanso no se limita al sueño.

Por naturaleza, todos tenemos lo que llaman un fight or flight response que nos tiene escogiendo si luchar o huir en cada pequeña situación del día. Básicamente, cada momento que vivimos se resume en decidir entre estas dos opciones. Descansar, realmentees apagar este instinto por completo, aunque sea por un rato.

Un buen descanso puede ser salir a caminar, pasar tiempo con amistades, meditar, ver una película o leer un libro. Es hacer cualquier cosa que te guste sin que luego te atormente la culpa.

Mañana en algunos sitios se celebra el Relaxation Day, así que esta es la oportunidad perfecta para “bajarle dos” a tus revoluciones. Lee ese libro que estás posponiendo, sal a caminar por la playa, ve a comer y luego al cine con tus amistades.

Treat yo’ self. 

Yo me lo voy a aplicar también.

No hay nada malo con detenerse de vez en cuando; solo así tendremos la energía para continuar nuestro camino.

Categories
Notas

blog diario #17: Desaprendiendo

Albert Einstein una vez dijo que “no podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos cuando lo creamos.”

Esto significa que en distintos puntos de nuestra vida nos vamos a ver obligados a cambiar de mentalidad. Hay que mantenernos aprendiendo cosas nuevas constantemente, que mejoren nuestra forma de pensar.

Pero para eso hace falta una cosa más: desaprender.

Hay que soltar algo de lo que ya sabemos para poder aprender algo nuevo, olvidar todas esas ideas viejas que nos atrasan. Dicen por ahí que la mitad del camino a la sabiduría es aprender a desaprender… pero yo no vine aquí con mis veinticinco trapos de años a hablar de sabiduría, así que tranquilos.

Aunque, si lo piensas, ya hemos aplicado esto de “desaprender” en nuestras vidas sin darnos cuenta.

Si alguna vez has tratado de aprender un nuevo idioma, probablemente has tenido que desaprender sin saberlo. Tenemos que desaprender un poco de las reglas y cultura detrás de nuestro propio lenguaje, para poder entender mejor las de uno extranjero.

Si lo piensas aún más, la realidad es que hemos estado desaprendiendo durante toda nuestra vida. En la escuela superior tuvimos que desaprender lo que nos enseñaron en la elemental. Cuando llegamos a la universidad, nos dimos cuenta de que muchas cosas que nos enseñaron en la superior son erróneas, y las tuvimos que desaprender también.

Cuando nos graduamos de la universidad y entramos al mundo real, una vez más encontramos la necesidad de desaprender lo que allí aprendimos.

Desaprender es un proceso necesario porque nos obliga a dejar atrás nuestro ego y nuestros prejuicios; nos obliga a retar nuestras creencias y convicciones, y así es que se aprende.

En The Empire Strikes Back, Luke Skywalker —quien acababa de aprender a usar la fuerza— tenía la tarea de sacar su nave de las aguas pantanosas de Dagobah; tarea que para él, en su mente, era imposible. El maestro Yoda, quien lo acompañaba, le dio unas cortas palabras de aliento, a su estilo. De esta escena es que sale la cita “Do, or do not. There is no try”, pero justo antes de esta icónica frase, Yoda le dice a Luke:

You must unlearn what you have learned.”

“Debes desaprender lo que has aprendido”

Acto seguido, Luke procede a sacar su nave del pantano utilizando la fuerza. Mi teoría es que Luke se estaba limitando a sí mismo con su propio conocimiento. A veces dependemos demasiado de lo que sabemos —o de lo que creemos que sabemos— y esto nos impide encontrar nuevas formas de ver el mundo.

Somos computadoras con límites establecidos en nuestra programación; estamos condicionados a creer que nos las sabemos todas cuando en verdad muchas veces nuestro mismo conocimiento es el que nos limita. Tenemos que desaprender esta programación que hemos estado recibiendo desde que nacimos y romper algunos malos hábitos, si queremos una mentalidad distinta.

Ese software mental está fuera de fecha y ya no nos sirve.

Categories
Notas

blog diario #16: Más allá que acá

Oficialmente, con esta publicación acabo de pasar el umbral de la mitad del camino; estoy más cerca del blog #30 que del primero. Como dirían por ahí, ya estoy más allá que acá.

Esto de escribir y publicar sobre un tema distinto todos los días —aunque no ha sido del todo fácil— me ha enseñado una que otra cosa sobre la importancia de ser consistente y dejar ir cuando es necesario.

Para ser honesto, no estoy satisfecho con muchos de los posts de las pasadas dos semanas. Pienso que en la mayoría no encontré las palabras correctas para describir lo que quería, y siento por esto se quedaron muchas cosas sin decir.

Hubo varios temas en los que pude haber profundizado un poco más, pero no lo hice, ya sea por falta de tiempo, o por falta de ideas. Siempre quería abarcar más, pero el reloj jugaba en mi contra y me avisaba que ya era hora de publicar; no importa como quedó, tienes que darle a ese aterrador botón de “PUBLISH”.

Sabía que esto pasaría; o sea, cuando decidí retarme a publicar por 30 días corridos, estaba claro de que iba a redactar material que no sería 100% de mi agrado.

Pero de eso consistía el reto. Ya llevaba demasiado tiempo sin publicar nada en el blog por eso mismo, nunca iba a estar satisfecho.

Recuerdo una pequeña porción de un libro que leí hace dos años: Creativity, Inc., escrito por Ed Catmull, presidente y cofundador de PIXAR. En él, Catmull menciona que para el cineasta, el arte de hacer películas es un proceso que nunca termina. Siempre habrá algo que añadir, quitar, cambiar, o reescribir…

Según él, un cineasta nunca estará satisfecho con su obra, pero llega un momento en que hay que dejar ir el perfeccionismo y soltarle la obra al mundo; de esta forma pueden enfocarse en la próxima película. Si no fuera por eso, no existiría Pixar.

El mundo tiene que ver lo que hacemos. Hay una audiencia allá afuera esperando consumir lo que tenemos para dar; aunque esa audiencia consista de una sola persona.

Si todos nos reserváramos nuestras ideas por no estar conformes con ellas, nunca hubiera existido ninguna de las películas icónicas que tanto nos gustan. Detrás de cada película de Pixar —y probablemente de otros estudios también— hay un equipo de artistas profesionales con la ansiedad de soltar su obra al mundo sin estar completamente satisfechos, y aún así las publican consistentemente.

Si esto pasa en los estudios cinematográficos más grandes, que me pase a mí en esta humilde esquinita del internet no es nada; y que te pase a ti en cualquiera que sea tu proyecto tampoco lo es.

Cuando uno se propone algo, hay que tirarse de pecho; y lo bueno de tirarse de pecho es que una vez lo haces, no te queda más remedio que llegar al otro lado.

Ya con eso estamos más allá que acá.

Categories
Notas

blog diario #15: Nadie es nada “en el fondo”

“Ay, ella siempre ha sido así, pero en el fondo es buena persona.”

“Tú lo ves así, pero él es bien simpático en el fondo.”

En el fondo, en el fondo, en el fondo

¿Por qué justificamos tanto a la gente cuando sus acciones muestran todo lo contrario? Una acción dice más que mil palabras, no hay justificación que valga en nuestra defensa si esa acción no es la correcta.

Somos lo que hacemos. Nadie es nada “en el fondo”.

Al igual que yo no puedo decir que soy escritor si no escribo, nadie puede decir ser algo si no lo demuestra con acciones. Por ejemplo, si acostumbras a saludar, sonreír, y ser cortés con la gente, entonces eres amable. Lo demostraste con tu manera de actuar; nadie le tuvo que decir a nadie “fulana es amable en el fondo”, porque tus acciones hablaron por ti.

Otro ejemplo: Si pones los intereses de los demás por encima de los tuyos, y pones tu granito de arena para que alcancemos un mundo mejor, entonces eres buena persona. Tu acción demuestra lo que eres sin la necesidad de hablar.

Esta es la cosa… Si de verdad alguien es “buena gente”, no tendríamos que estar buscando esa característica “en el fondo” de nada. Si hay que irse de pesca en el estanque turbio de tu personalidad para encontrar que eres alguien decente, pues quizás… posiblemente… no seas tan bueno na’.

«(No te estoy atacando a ti personalmente. A ti que estás leyendo esto: no tengo la más mínima duda de que eres excelente persona. Pero, tú me entiendes, ¿verdad?)»

De la boca pa’ afuera, todos somos buenos, pero no es la boca lo que nos hace. Nuestra acción es lo que verdaderamente somos. Auto-evaluémonos y veamos si en realidad somos tan buenos como pensamos; si es verdad que nuestras acciones dicen de nosotros lo que alegamos.

Reconozcamos que somos lo que hacemos, y dejemos de usar la frase “en el fondo” para justificar a quienes no pueden respaldar con acciones concretas lo que aparentan ser.

Categories
Notas

blog diario #14: Un cambio de perspectiva

Lo más que me llama la atención sobre el arte, definitivamente, es su subjetividad: el hecho de que su interpretación puede variar enormemente de persona en persona.

Para mí, una obra de arte en su más simple expresión es una pieza que evoca sentimientos, cuenta una historia, es estéticamente agradable o demuestra el alto nivel técnico que posee el artista.

Eso es el arte para mí: técnica, estética, emociones e historias.

Pero para ti, lo que consideras arte puede ser algo completamente distinto, y sea cual sea tu interpretación, estás en lo correcto. Tu punto de vista siempre es válido aunque el autor no hubiese tenido la intención de darle a su obra el significado que tú le diste. Cada interpretación añade a la discusión y a la belleza de una obra.

Esa es la magia del arte.

Hoy, pasé por una galería a apoyar una exhibición en la que un compañero de trabajo estaba participando, y las piezas que allí se presentaron una vez más retaron mi percepción del arte.

Estas piezas, a simple vista, quizás no tenían la estética o el sentimiento que yo consideraba vital en una obra de arte, pero sí me hicieron pensar. Me hicieron pensar en los cambios de perspectiva, y cómo estos pueden hacer que un mismo objeto parezca distinto visto desde otro punto de vista.

Usualmente, en las piezas que yo considero arte, el artista toma un tema cotidiano y lo convierte en algo grandioso. Pero en esta exhibición ocurría todo lo contrario.

Las piezas que se exhibieron, según mi interpretación, tomaban lo grande y lo llevaban a una versión puramente simple, pequeña y cotidiana. Una de las piezas, por ejemplo, mostraba la luz del sol vista a través de una grieta en la pared. La pieza podía estar representando la majestad del sol, pero tú lo que veías era un diminuto destello de luz a través de la pared agrietada

Pequeños cambios de perspectiva como este, lograron que cosas pequeñas que a simple vista no parecían ser mucho, resultaran significar algo grande cuando se observaban y analizaban más de cerca. Al menos para mí, fue un concepto distinto a lo que estoy acostumbrado, y me forzó a cambiar mi percepción.

No sé si estoy explicando bien las obras de las que escribo; probablemente mis palabras no son suficientes para que puedas visualizarlas. Pero el punto al que quiero llegar no necesariamente tiene que ver con estas piezas, sino con el poder que tiene un ajuste de perspectiva para cambiar las cosas.

En esas veces donde parecemos estar en una calle sin salida, quizás nos ayudaría un pequeño cambio de perspectiva.

A veces hay que mirar las cosas con nuevos ojos; cambiar nuestra manera de ver el mundo aunque sea solo por un momento para encontrar una solución o un nuevo significado a la vida.

Si la vemos desde un punto de vista distinto, esa calle sin salida puede pasar a convertirse en la antesala a un mundo de posibilidades.

Categories
Notas

blog diario #13: “Nunca olvides de dónde vienes”

Tengo un problema serio con la frase “nunca olvides de dónde vienes”, y con la gente que te la dice.

Quizás no con todo el que la dice —muchos vienen con buenas intencionespero no puedo evitar pensar que hay muchos que te escupen la frase con cierto desdén.

Mantener tus raíces en mente mientras vas avanzando por los escalones de la vida puede ser crucial para seguir enfocado. Es un ejercicio de reflexión que te ayuda a recordar por qué haces lo que haces; es un recordatorio del porqué detrás de tus metas. A veces hay que mirar atrás para ver todo el camino que uno ha recorrido y poder seguir adelante.

En ese caso, estoy de acuerdo con “no olvidar de dónde vine”.

Mi problema, sin embargo, es con aquellas personas que al verte tener el más mínimo éxito tratan de “bajarte de la nube”.

“No olvides de dónde saliste”, te dicen con amabilidad fingida y quizás hasta una pizca de envidia. Todos conocemos a alguien así; es esa persona que nunca va a evolucionar, no tiene metas ni aspiraciones y jamás saldrá de donde está — y te quiere en las mismas que él.

Es como estar sumergido en el pozo de la mediocridad y estar a punto de salir a la superficie… ahí está esta persona justo debajo de ti, lista para jalarte por los pies para evitar que salgas.

Es el tipo de gente que piensa que aprovechar una oportunidad para mejorar tu situación personal es sinónimo de “venderse”. Cualquier cosa que logres y que te ponga en una mejor posición que él o ella… es porque “te vendiste”.

“No olvides de dónde vienes”, te dicen, como si ese ambiente tóxico en el que quizás creciste fuera algo que quisieras recordar. Hay ocasiones en las que el “de donde vienes” merece ser olvidado.

La gente así no quiere verte salir bien, te quieren estancados junto a ellos en el agua inerte donde nada pasa. Como dicen por ahí, “misery loves company”. Amistades como estas hay que arrancarlas de nuestras vidas de raíz.

A veces hay que dejar el “no olvides de dónde viniste” atrás, para poder enfocarse en el “recuerda hacia dónde vas”.

Categories
Notas

blog diario #12: Inerte

Cada acción tiene su reacción.

Toda acción que tomamos trae consigo riesgos y costos que tenemos que aceptar. Lo sabemos porque casi siempre vemos de inmediato las consecuencias de lo que hacemos. ¿Te diste en la cabeza con la pared? Esa es la acción; el chichón (y el grito) que viene justo después es la reacción instantánea.

Si le dedicamos horas y horas a un proyecto que nos apasiona, y fracasa, rápido sentimos la frustración de haber perdido nuestro valioso tiempo para nada.

Si perseguimos nuestras metas y nos topamos con obstáculos, nos da ansiedad y sentimos que el mundo está en contra nuestra.

Es que cuando enfrentamos nuevos retos, siempre existirá la posibilidad de que vamos a tropezar y caer; el chichón metafórico es casi inevitable. Pudiste haberlo dado todo por lograr tu objetivo, pero si fallas, haber tomado esa acción te traerá angustia, dolor, o hasta vergüenza.

Es por eso que, a veces, nos resulta tentador no tomar acción. Analizamos nuestras opciones y nos sentimos más seguros no exponiéndonos al fracaso ineludible.

Lo que no consideramos es esto: no tomar una decisión es una decisión en sí.

No decidir actuar trae consigo peores consecuencias de las que traería tomar acción.

Siempre fijamos nuestra mente en los riesgos que la acción conlleva, pero nunca consideramos las consecuencias de la inacción, porque estas son lentas, sigilosas y no muy obvias; no nos damos cuenta de que existen hasta que ya es muy tarde.

La acción te da el cantazo fuerte ahora; la inacción te envenena lentamente hasta marchitar por completo tu alma.

El dolor de actuar es pasajero; el de evitar la acción es continuo y a largo plazo.

La inercia es un asesino silencioso que se niega a matarnos de una; que nos encierra, nos deprime y nos debilita hasta nuestro final fatal.

La acción trae consigo el riesgo de frustraciones, dolores, tristezas, angustias y ansiedades; pero todas estas cosas, con el tiempo, nos hacen más fuertes.

El dolor de la inacción agota nuestras energías despacio, se cuela en nuestro subconsciente con el tiempo, consume y agota cada hoja en nuestra fuerza de voluntad hasta dejarnos como árbol marchito.

¿Cuál de las dos crees que nos costaría más?

***

Photo by John Silliman on Unsplash

Categories
Notas

blog diario #11: ¿Cuál es el plan?

Perdóname.

No, en serio, ahora tienes esa canción de Tito el Bambino pegá en la cabeza por mi culpa. Te pido perdón. Es que es imposible ver muchos colores junto a la palabra “plan” y no pensar en esa canción.

Dicho de paso, ¿ya viste las fotos del movimiento artístico que está surgiendo en Yauco? A mí se me ha hecho imposible verlo sin inmediatamente comenzar a cantar “Yo tengo un plan” en mi mente… ¿No te pasó?

Yaucromatic. Whatever Puerto Rico

Hay un rumor corriendo por ahí, de que Tito el Bambino había contactado a Claro antes de lanzar ese gran hit de verano que todos amamos, para decirles que tenía el jingle perfecto para su campaña. O sea, que Tito ya tenía visualizado que iba a venderle la canción a una compañía de celulares, así la canción ayudaría a promocionar el anuncio, y el anuncio le daría promo a la canción. ¡Qué mente brillante! ¡El tipo es un genio!

Se podría decir que Tito, desde un principio…

… tenía un buen plan.

Esto me hizo pensar… (Aquí es donde me voy por la tangente, como siempre). ¿Cuál es nuestro plan?

Tito el Bambino tenía una meta, que era hacer dinero con su canción y que esta sonara en la radio todos los días, y lo logró. Lo logró a través de un plan. (Sí, yo también voy a tener pesadillas con la palabra “plan” después de esto. Perdón de nuevo).

Así que el primer paso según la teoría planística del maestro Tito el Bambino, es tener una meta clara y bien definida. Ya yo fallé, porque las mías por lo general cambian cada cierto tiempo; siento que quiero hacer demasiadas cosas con mi vida…

A veces me siento mal por no tener un plan de vida trazado a la perfección, que cubra desde hoy hasta el día de mi retiro. Yo lo único que sé es que quiero contar historias, sea a través del medio que sea, y cuando me retire, ser un viejo de esos que siempre caminan en Plaza por las mañanas y juegan ajedrez todo el día en las mesitas de Kmart. ¿Eso es mucho pedir?

Eso es lo más que puedo pensar a largo plazo.

A corto plazo, este es mi plan:

Mi plan es terminar bien la maestría, dar lo mejor de mí en el trabajo y ahorrar el dinero suficiente para dar el próximo paso en mi carrera con confianza. No me voy a preocupar demasiado por el futuro lejano, cuando tengo uno cercano con el cual lidiar. Pienso que es un plan lo suficientemente sencillo para adaptarse a cualquier cambio en mis metas a largo plazo. Y como las mías cambian tanto, es el plan perfecto para mí; o al menos eso quiero pensar…

¿Recuerdas cuando hablé sobre enfocarnos solo en lo que tenemos en frente? Ese es mi plan.

¿Cuál es el tuyo?